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SUPERCOACHING

Raimon Samso  

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Fragmento

 

Introducción

¿Y si tus sueños estuvieran concedidos de antemano? Bajo este supuesto, bastaría conocer el «cómo» y empezar a manifestarlos con la certeza de que son «deseos cumplidos» antes de convertirse en realidad. ¿Y si el «cómo» no fuese tan importante y el autoconocimiento fuese la clave para hacer posible lo que la imaginación es capaz de concebir?

Permite que me presente: me llamo Raimon Samsó y ejerzo «la profesión de convertir los sueños en realidades» desde hace quince años. Para ello utilizo una de las más sorprendentes técnicas que existen para alcanzar el éxito: el coaching. Y en este libro voy a revelarte lo que he aprendido desde mi experiencia personal como experto en coaching y junto con las personas que han solicitado mi ayuda para conseguir sus objetivos y lograr los cambios que inicialmente anhelaban.

Antes de empezar, déjame que te cuente algo más acerca de mí (imagino que te gustará saber con quién vas a pasar unas cuantas horas de tu tiempo). A lo largo de mi vida he tomado tres decisiones por las que lo he arriesgado todo y que me han permitido cambiar radicalmente a mejor. Tres grandes decisiones. Fueron tres pasos dados en el vacío, sin garantías, sin saber el «cómo», y que suponían un gran riesgo para todo lo que había conseguido hasta ese momento. Para mi buena suerte, los magníficos resultados obtenidos han superado cualquier expectativa inicial, y fueron, a saber:

1. Dejar un trabajo bien pagado (por el que ya no mostraba interés). Trabajé en tres grandes bancos durante diez años. Aún sigo muy agradecido por las oportunidades que me brindaron, pero un día descubrí que aquel no era mi lugar en el mundo. En realidad, quería ser autor de desarrollo personal. Así pues, quemé todas las naves, renuncié a continuar, y decidí vivir de forma coherente durante el resto de mi vida: nunca más haría nada en lo que no creyera al cien por cien. Asumí el riesgo de dejar atrás lo conocido en pos de lo desconocido.

2. Empezar en una profesión de la que nada sabía (y que casi no existía en mi país). Cuando empecé a adentrarme en el coaching, la mayoría de la gente desconocía de qué se trataba. Delante de un potencial cliente tenía dos trabajos: el primero, hacer proselitismo del coaching y explicarles en qué consistía; y el segundo, vender mi coaching. La desventaja estaba en que la gente no conocía el alcance del coaching, y la ventaja era que no había tantos coach en el mercado como los hay ahora. Asumí el riesgo de empezar en algo totalmente nuevo para lo que, previamente, tuve que prepararme a fondo.

3. Digitalizar mi profesión (habiendo nacido analógico). Soy hijo de la década de los sesenta del siglo pasado y, como tal, la informática llegó tarde a mi vida. Así que, de entrada, era más analógico que digital, pero no acepté el hecho de quedarme desfasado y puse todo mi empeño en aprender a usar un ordenador e internet para poder crear una plataforma profesional online. Hoy mi trabajo es un 90 por ciento digital, y las ventajas que ello supone me han permitido coger la delantera, de modo impensable, a quienes son cien por cien analógicos. Asumí el riesgo de reconvertir en bits casi todo lo que hacía.

¿Cuál ha sido el resultado de esas tres decisiones hasta la fecha? Soy autor de catorce libros y de una decena de eBooks —algunos de ellos, best seller en Amazon—, soy un experto en conciencia y dinero, y trabajo solo media jornada, ya que mi plataforma digital trabaja para mí a jornada comple

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