Loading...

LA CAíDA DE VELASCO

Antonio Zapata  

0


Fragmento

Este libro estudia el declive y la caída del gobierno del general Juan Velasco Alvarado: desde la enfermedad del presidente en el verano de 1973 hasta su derrocamiento en agosto de 1975. Es un texto de historia política y los acontecimientos que se privilegian guardan relación directa con esta esfera de la realidad. Pero la investigación no pretende presentar al velasquismo en su integridad dado que no incorpora la fase de su ascenso. Por otro lado, la motivación del estudio es participar del balance que merece el general Velasco en el cincuentenario del golpe del 3 de octubre de 1968.

La caída de un régimen es una coyuntura muy singular porque el declive contiene los elementos del conjunto: se desmorona lo conseguido durante el ascenso. Cuando llega la crisis, ha terminado la euforia inicial y el gobierno muestra sus desgarraduras. Ahí se halla la prueba de realidad. Al estudiar una caída se minimizan los fines, metas y discursos autojustificatorios, mientras que sobresalen los límites verdaderos, aquellos que el gobierno no pudo sobrepasar. El análisis se centra entonces en una pregunta principal: cómo gobernó Velasco durante su declive.

Dos son las fuentes principales utilizadas en esta investigación. Por un lado, la recopilación de la prensa de la época realizada por Henry Pease y publicada por DESCO bajo el título Perú: cronología política1. En sus diez volúmenes, Pease ofrece al público la inmensa base de datos reunida por DESCO y que él utilizó para sus estudios sobre el velasquismo. En esta ONG se habían leído y sistematizado cuidadosamente —en una época anterior a la computadora— todas las noticias políticas aparecidas en la prensa, tanto de los diarios como de las revistas, y en ocasiones hasta de volantes y manifiestos. Además, la fuente es bastante plural y revela la postura de los diversos actores del espectro político.

Gracias al trabajo de Pease, una considerable parte de la investigación sobre Velasco se encuentra muy completa y al alcance de cualquier estudioso. En su lectura se puede seguir la agenda política de los siete años de la llamada primera fase del gobierno militar. Asimismo, aparece nítidamente la voluntad de los actores ante esa agenda, la lucha de posiciones y los resultados de los enfrentamientos abiertos. Todo historiador debe hacer este tipo de investigación, sea cual sea el tema de estudio, puesto que resulta fundamental conocer qué dice la prensa y cómo se expresa la sociedad a través de ella. Afortunadamente para la época de Velasco, Pease publicó su base de datos, gigantesca y sistemática, y permitió un avance sustancial para las investigaciones siguientes.

La segunda fuente principal es el borrador de las actas del consejo de ministros del gobierno militar de Velasco, que se encuentra en la biblioteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Estos borradores son copias a mano hechas por quien fuera el segundo jefe del COAP y secretario del consejo de ministros, el general Arturo Valdés Palacio. Las actas originales se hallan en Palacio de Gobierno y en una oportunidad he podido verlas y cotejar una sesión escogida aleatoriamente. Mi apreciación es que se trata del mismo texto, una copia en borrador y la otra en el libro oficial. Estos borradores fueron conservados por el general Valdés Palacio en su domicilio hasta su fallecimiento, y luego pasaron a la biblioteca de la PUCP. Se trata de una joya documental porque es una mirada interior al órgano máximo del poder de la época.

Hasta ahora no se cuenta con estudios sobre las actas de los consejos de ministros de ningún gobierno. No obstante, en Palacio se pueden ubicar actas desde el primer gobierno de Manuel Prado en 1939 hasta el día de hoy. Se encuentran en la biblioteca del consejo de ministros, están bien encuadernadas y en perfecto estado de conservación. Cuando sea posible estudiarlas en profundidad cambiará significativamente la historia del Perú del siglo XX. Sin embargo, no están disponibles para la investigación y ningún historiador las ha podido analizar. Por fortuna, los borradores de las actas del consejo de ministros de Velasco se hallan en la biblioteca de la PUCP al alcance de los estudiosos.

El valor principal de estas actas es que permiten acercarse al proceso de toma de decisiones. Sabíamos qué ocurrió, pero no conocíamos cómo ocurrió. Las actas facilitan este tipo de información. Es la voz de la institución rectora del Estado en vista de que en época de Velasco casi no funcionó la Junta Militar de Gobierno. Las decisiones se tomaban mayormente en el consejo de ministros y solo en ocasiones se procesaban en otros espacios. En un ámbito dictatorial donde no existía ni parlamento ni elecciones de ningún tipo, todo el poder estaba concentrado en este espacio que era el consejo de ministros; integrado además, exclusivamente, por militares.

La presente investigación ha consistido en leer de manera ordenada y en paralelo ambas fuentes: descubrir la noticia en el periódico y el debate previo en el gabinete. Asimismo, se ha analizado la literatura secundaria, los estudios sobre el velasquismo. Este libro es fruto del cruce de ambos procesos: el analítico y el conceptual.

La impresionante literatura de los años setenta y ochenta2 sobre el fenómeno político que representaban los militares latinoamericanos izquierdistas revela el notorio interés que tenía este tema entre los estudiosos de aquella época. Pero luego el Perú ingresó en un período distinto y se vio en Velasco a un apestado. Muchas personas han llegado a creer que el país perdió treinta años a causa de su gobierno. Por ello, durante largo tiempo permaneció olvidado y casi no se registran nuevos estudios en la década de los noventa y los primeros quince años de este siglo. Sin embargo, últimamente ha ido cambiando esta percepción y se ha dado curso a una revaloración de la figura y del gobierno de Velasco. El cincuentenario del 3 de octubre de 1968 facilita esta recuperación de su obra y del interés científico por ella3.

La bibliografía secundaria la fui conociendo y apreciando a través de varios cursos sobre el velasquismo que he dictado en los últimos años en la PUCP. De manera que mi primer agradecimiento es a la universidad que me ha permitido enseñar e investigar en un ambiente de completa libertad. El vicerrectorado de investigaciones de la PUCP financió la primera mirada que le di a los borradores de las actas del consejo de ministros. Posteriormente, he seguido con mis alumnos(as) y les agradezco sus monografías y las discusiones que hemos tenido en clases sobre esta problemática. Por su parte, Cristóbal Aljovín y Natalia González han leído el primer borrador de este trabajo y le hicieron críticas sustanciales que, espero, hayan servido para mejorar la versión que se presenta actualmente al público.

En este punto, creo necesario expresar mis reconocimientos al Instituto de Estudios Peruanos por haber organizado hace un par de años, y en colaboración con otras instituciones, un seminario de debate en torno a las nuevas miradas sobre el régimen velasquista que resultó un espacio de reflexión muy fructífero acerca de diversos aspectos relativos al gobierno y a sus políticas. De forma particular, agradezco a Alberto Gálvez Olaechea, Edmundo Murrugarra, Rolando Rojas y Mari Burneo por sus ideas y aportes presentados y discutidos en el evento, muy valiosos para la realización de este trabajo. Durante varios años he trabajado con Gabriela Rodríguez, quien ha sido bastante más que una asistenta de investigación porque ha compartido el análisis y los debates conceptuales. A ella, asimismo, le debo mucho, y su incorporación como colaboradora del texto es lo menos que se merece. Por último, agradezco a la editorial y a Jerónimo Pimentel por confiar nuevamente en este género tan depresivo, la historia de lo peor que tiene el Perú: la política.

Recibe antes que nadie historias como ésta