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EL MANIFIESTO POR LA MOTIVACION

Brendon Burchard  

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Fragmento

 

Recuperar nuestro poder individual

Llega un momento en la vida de aquellos destinados a la grandeza en que debemos plantarnos ante el espejo de la importancia y preguntar: si se nos ha dotado del corazón valeroso de un león, ¿por qué vivimos como ratones?

Hemos de fijar la mirada en nuestros ojos cansados y examinar por qué desperdiciamos tanto tiempo dejándonos llevar por cualquier distracción que se presente, por qué nos acobardamos ante la idea de revelar al mundo nuestro verdadero yo, por qué rehuimos el conflicto y por qué nos conformamos con ser insignificantes. Debemos preguntar por qué participamos de un modo tan humilde en la frenética carrera de la sociedad, permitiéndonos entrar en laberintos de mediocridad y conformándonos con migajas cuando la naturaleza ha ofrecido libertad, poder y riqueza ilimitados a los valientes, los perseverantes, los creativos, los independientes; a cada uno de nosotros. Debemos preguntar si nuestros deseos de sentirnos seguros y aceptados por los demás, en realidad no nos convierten en meros esclavos de la opinión popular… y del tedio. Debemos preguntar: ¿cuándo estaremos preparados para ascender a otro nivel de existencia?

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario realizar dichas preguntas y anular las creencias y conductas que nos han limitado, asumiendo una vez más los poderes de nuestro yo que Dios y las leyes de la naturaleza nos han otorgado, el respeto y la decencia por la humanidad exigen que declaremos los motivos que nos impulsan a ejercer nuestra fortaleza y a apartarnos de aquellos que obstaculizan nuestra vitalidad, nuestro crecimiento y nuestra felicidad.

Debemos recuperar nuestro poder y nuestra libertad individuales.

Consideramos evidentes estas verdades: que todo hombre y toda mujer son creados iguales, aunque no vivamos la vida de igual manera debido a las diferencias en cuestión de voluntad, motivación, esfuerzo y costumbre. Que nuestro Creador nos dotó de ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, pero que nos corresponde a cada cual estar alerta y ser disciplinados si deseamos lograr una vida tan vital, libre y feliz. Creemos que el mayor poder del ser humano es la capacidad de pensar de manera independiente por nosotros mismos, de elegir nuestros propios objetivos, afectos y actos. Pues en el corazón de la humanidad habita el instinto natural de gozar de libertad e independencia, la predisposición psicológica de tener autonomía, el imperativo biológico hacia el crecimiento y la dicha espiritual al elegir y avanzar en nuestra propia vida. La principal motivación de la humanidad es ser libre, expresar nuestro verdadero yo y perseguir nuestros sueños sin limitaciones; experimentar lo que podríamos llamar libertad personal.

Para garantizar estos derechos y esta libertad personal, hombres y mujeres con conciencia no deben consentir que el miedo, los convencionalismos ni la voluntad de las masas los controlen. Debemos gobernar nuestras propias vidas, y cuando nuestros pensamientos y actos se vuelven destructivos, tenemos la responsabilidad de cambiarlos o suprimirlos y establecer nuevos hábitos como cimientos para una vida más

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