Loading...

CóMO TRANSFORMAR TU VIDA PARA QUE SEAS MUY FELIZ

Lorena Salmon

0


Fragmento

Cómo transformar tu vida para que seas muy feliz

© 2017, Lorena Salmón

© 2017, Penguin Random House Grupo Editorial S. A.

Avenida Ricardo Palma 341, Oficina 601, Miraflores, Lima, Perú

Recibe antes que nadie historias como ésta

Grijalbo es un sello editorial de

Penguin Random House Grupo Editorial S. A.

ISBN digital: 978-612-4266-27-0

Primera edición digital: enero de 2018

Diseño: Penguin Random House Grupo Editorial / Apollo Studio

Ilustraciones de cubierta e interiores: Apollo Studio / Carla Montalvo

Conversión ebook: Gerson Rivera

Edición digital disponible en www.megustaleer.com.pe

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida,

ni en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por, un sistema

de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio,

sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por

fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.

Cómo transformar

tu vida

para que

seas muy feliz

Lorena Salmón

Durante un año completo, sentada con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y las manos a la altura del corazón, he agradecido. En algún momento, me propuse escribir algo así como un diario de agradecimiento. Al principio hacía listas de todas las razones por las que me sentía agradecida: mis hijos, mi marido, las razones obvias que resultan ser tan obvias que las pasamos por alto. Luego, me di cuenta de que el agradecimiento debía acompañarme siempre.

Descubrí que existen dos tipos de gratitud. La condicional (que depende de un factor ajeno a uno mismo), y la incondicional (la que no depende de nada). Uno tiene que apuntar hacia la segunda: debemos sentirnos agradecidos siempre.

El corazón de

este libro

Por todo y por nada al mismo tiempo, por eso que algunos pocos románticos llamarían cursilería: hay que agradecer por estar vivos.

De elaborar listas pasé a dar las gracias cada vez que me era posible. Por una sonrisa. Porque alguien me dio el pase en medio del tráfico infernal. Por un favor pequeño.

Gracias.

Gracias por venir.

Gracias por escuchar.

Gracias por su tiempo.

Gracias por la sinceridad.

Gracias por la presencia.

Gracias por la paciencia.

Gracias por volver.

Gratitud para la felicidad y felicidad para la gratitud.

No funcionan separadas y juntas son una fórmula poderosa.

Desde que decidí cultivar la gratitud como un hábito diario, mi manera de ver el mundo cambió, la manera de verme a misma también. Ya no quedaba espacio ni para el papel de víctima ni para juzgarme con tanta severidad. Ahora, desde que me levanto, agradezco sentada con las piernas cruzadas y las manos a la altura del corazón; comienzo el día consciente de mi respiración, de mi pulsación, con mi mente en calma, mi cuerpo en calma y mi intención clara: “Hoy será un buen día”. Ser agradecida me ha enseñado a ser feliz.

Ver la vida con gratitud incondicional nos permite aceptarnos como somos, apreciar a nuestra familia, aceptándola; romper con

las ataduras del pasado dándole bienvenida al cambio; enfocarnos en nosotros mismos, dejar salir represiones y rencores y abrazar nuevas pasiones. Nos permite abrir nuestro corazón y nuestro ser hacia lo nuevo. Nos da la oportunidad de entregarnos al amor. Nos ayuda a darnos cuenta de que tenemos todo lo que necesitamos y que, si no, podemos hacer lo que está en nuestras manos (que es mucho) para cambiar esa situación.

El camino hacia la felicidad a veces no es fácil, pero agradecer nos ayuda a apreciar lo que tenemos.

A me funcionó y deseo que a ti también.

Gracias por la oportunidad.

(Y por leer).

“Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas”.

Carl Sagan, astrofísico y escéptico

(es la única que tienes)

Quiere a tu familia

Capítulo 1

Hay una explicación mística acerca del origen de las familias. Dice el filósofo neoplatónico Plotino que uno elige a sus padres antes de nacer1. He optado románticamente por creer que es así. Que nada es casualidad y que existe un porqué detrás de cada tribu, más allá del intercambio genético.

Yo elegí como padres a dos jóvenes de Pueblo Libre. Casi vecinos. Ambos de clase media y con tres hermanos cada uno. Mi padre es el menor de un matriarcado. Mi madre es la primogénita del que fuera un marino estricto. Mi madre y mi padre están juntos hace tantos años que he crecido creyendo en que el verdadero amor existe, que la vida cuesta, pero se goza, y que no hay nada más importante que mantenerse unidos porque solo así se sobrepasan las tormentas.

Creo que elegí a mis padres porque necesito aprender a ser más perseverante, a luchar, a reponerme sin romperme.

Date un momento para pensar por qué tus padres son tus padres. Qué tienes que aprender de ellos. Deja que las ideas fluyan, que tu corazón te guíe.

1 Así como las circunstancias del nacimiento y el lugar.

Escribe aquí tus razones:

1.

2.

4.

3.

5.

Nuestros padres son las primeras personas que conocemos o, mejor dicho, las personas a través de las cuales nos relacionamos con el mundo. Incluso antes de nacer. Vivimos gracias a ellos. De nuestros padres no solo heredamos parecidos, sino también patrones de comportamiento y sistemas de creencias que probablemente ellos aprendieron de nuestros abuelos. Nuestros padres cumplen un rol fundamental: ser nuestros primeros y más generosos maestros.

Ver a nuestros padres como maestros no significa que estemos siempre a gusto con ellos. Pero al ser conscientes de todo lo que nos enseñan, podemos ser más compasivos y generosos.

Podemos dejar de juzgarlos. Podemos dejar ir los resentimientos.

Hay familias que simplemente no se llevan bien, que solo saben interactuar en conflicto y que han alimentado esa dinámica durante años. Hay familias que se mueven entre el rencor y el resentimiento. Pero eso no tiene que durar para siempre. Siempre estamos a tiempo para componer los lazos.

Hace algunos meses, en una iniciación en Kriya Yoga, ciencia que estudia técnicas avanzadas de meditación, el maestro

hindú a cargo de la sesión nos dio una gran lección. Uno de los participantes, un señor de unos 60 años, comentó abiertamente que no se llevaba bien con ninguno de sus tres hijos, que jamás lo había hecho y que por más que lo intentaba no había acercamiento. Prefería entonces mantenerse lejos.

El maestro lo miró tiernamente y contestó con una sabiduría calma: “Solo tienes que darles amor. No importa lo que recibas a cambio, tarde o temprano el poder del amor traerá resultados”.

Amar es aceptar y para aceptar debemos haber perdonado ya.

A me funciona tener siempre presente algunas frases que me recuerdan lo importante que es amar. Comparto dos contigo:

“Hay que limpiar el corazón de cualquier rencor”.

“La familia lo es todo. La razón contundente para sentirnos completamente agradecidos”.

Crea tus propias frases, anótalas y léelas cada vez que puedas para no olvidar.

¿Qué me enseñaron mis padres?

Con paciencia y constancia se avanza.

Siempre hay sitio para alguien más en la mesa, en la casa y en el corazón.

A comer aceitunas negras (hay que probar de todo).

A no rendirme nunca.

El sacrificio vale la pena.

A ser incondicional.

A entregar, sin esperar.

Nadie es perfecto.

La familia es lo más importante.

El amor verdadero existe.

No pasa nada si metes la pata.

Todos nos podemos equivocar.

Mamá

Ahora intenta hacer una lista de las lecciones aprendidas de tus padres, de las buenas ...